Guía sobre calidad y sabor del agua

¿Por qué el agua sabe mal? Causas del sabor del agua y cómo mejorarlo

El sabor del agua puede variar incluso cuando a simple vista parece completamente normal. El cloro, los minerales, la red de distribución, las tuberías o el tiempo que permanece almacenada pueden modificar su olor y su sabor. Conocer el origen de estos cambios es el primer paso para valorar cómo mejorar el agua que consumimos.

Tabla de contenidos
Vaso de agua relacionado con el sabor del agua
Percepción del agua

¿A qué sabe el agua y por qué puede cambiar su sabor?

No existe un único sabor del agua. Aunque habitualmente esperamos que resulte neutra y fresca, el agua que llega al grifo contiene minerales y ha recorrido una red de abastecimiento antes de llegar al punto de consumo.

Su composición mineral, el tratamiento recibido, la temperatura, las tuberías de la instalación o el tiempo que permanece sin circular pueden modificar la percepción de su sabor y de su olor.

Por eso es posible notar diferencias entre el agua de dos ciudades, entre dos edificios de una misma zona o incluso entre distintos puntos de una misma instalación.

¿Es normal que no me guste el sabor del agua?

Sí, puede ocurrir. La percepción del sabor es personal y determinadas características del agua, como el cloro, la mineralización, la temperatura o ciertos olores, pueden resultar más perceptibles para unas personas que para otras.

Qué puede modificar el agua

Principales causas del mal sabor del agua

Cuando el agua presenta un sabor diferente al esperado no existe una única explicación. Distintos factores pueden modificar sus características organolépticas, especialmente el sabor y el olor que percibimos al beberla.

Factores que pueden cambiar el sabor del agua
01 Cloro

Puede aportar un olor y sabor característicos que algunas personas perciben con mayor intensidad.

02 Minerales

La concentración y combinación de sales minerales influye en las características propias de cada agua.

03 Tuberías

La instalación interior y los materiales con los que entra en contacto el agua también pueden influir.

04 Almacenamiento

El tiempo sin circulación, la temperatura y el recipiente pueden modificar la percepción del agua.

Cloro y productos utilizados en el tratamiento del agua

El cloro se utiliza habitualmente en el tratamiento del agua potable para mantener su desinfección durante la distribución. Una vez que el agua llega al grifo, su presencia puede percibirse mediante un olor o sabor característico.

La intensidad percibida puede variar según el suministro, la temperatura del agua y la sensibilidad de cada persona. Esto explica por qué algunas personas describen el agua del grifo como agua con sabor a cloro mientras que otras apenas lo detectan.

Minerales y composición del agua

El agua contiene de forma natural diferentes sales minerales. Elementos como el calcio y el magnesio forman parte de su composición y contribuyen a que el agua de distintas zonas tenga características diferentes.

La cantidad y proporción de minerales puede influir en el sabor percibido. Por eso dos aguas perfectamente transparentes pueden resultar distintas al beberlas aunque visualmente parezcan iguales.

Tuberías, grifos y red de distribución

Antes de llegar al vaso, el agua atraviesa la red de distribución y posteriormente la instalación interior del edificio. El estado y los materiales de tuberías, conexiones, depósitos o grifos pueden influir en sus características finales.

Red de tuberías por la que circula el agua
El recorrido del agua también importa

Si el cambio de sabor aparece únicamente en un grifo o en una instalación concreta, puede ser útil comprobar si el origen está en el propio punto de consumo o en algún elemento de la red interior.

Almacenamiento y tiempo que el agua permanece parada

El agua que permanece durante varias horas en una tubería, depósito, botella o recipiente puede adquirir una percepción diferente respecto al agua recién dispensada. La temperatura, el tiempo de almacenamiento y el material con el que está en contacto pueden intervenir en ese cambio.

Por este motivo, el sabor del agua no depende únicamente de cómo sale de la red de abastecimiento, sino también de lo que ocurre hasta el momento en que finalmente se consume.

Olor y percepción

¿Por qué a veces el agua también huele mal?

El olor del agua y su sabor están estrechamente relacionados. Una parte de lo que interpretamos como sabor procede en realidad de los compuestos que percibimos mediante el olfato mientras bebemos.

El cloro utilizado durante el tratamiento, el tiempo que el agua permanece en la instalación, determinadas características de las tuberías o incluso el recipiente en el que se almacena pueden modificar el olor que percibimos.

Por eso, cuando el agua presenta un sabor extraño también conviene comprobar si existe un olor diferente al habitual y si el cambio aparece en todos los puntos de consumo o únicamente en uno.

Sabor y olor no son exactamente lo mismo

Las características organolépticas del agua incluyen diferentes percepciones sensoriales. Identificar si el problema se percibe principalmente como sabor, olor o ambos puede ayudar a orientar mejor la búsqueda de su origen.

Sabor y calidad del agua

¿Significa un mal sabor que el agua no es potable?

No necesariamente. Un sabor u olor desagradable puede estar relacionado con el cloro, la mineralización, la temperatura, las tuberías u otros factores que afectan a la percepción del agua sin que el sabor, por sí solo, permita determinar su potabilidad.

Del mismo modo, que un agua resulte agradable al paladar tampoco permite confirmar únicamente mediante los sentidos que cumple todos los parámetros de calidad establecidos. El aspecto, el sabor y el olor pueden aportar pistas, pero no sustituyen un control de la calidad del agua.

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Si aparece un cambio repentino, intenso o persistente en el olor, el sabor o el aspecto del agua, conviene identificar su origen y consultar la información del suministro o solicitar una revisión cuando sea necesario.

Tratamiento en el punto de consumo

Cómo mejorar el sabor y el olor del agua

Cuando el origen está relacionado con determinadas sustancias presentes en el agua, un sistema de filtración adecuado puede ayudar a modificar sus características organolépticas. La tecnología debe elegirse en función del problema que se quiera tratar y de las características del agua de entrada.

Agua filtrada en una vivienda para mejorar sus características
01

Filtración con carbón activado

El carbón activado es uno de los medios filtrantes más utilizados cuando se busca reducir el cloro y determinados compuestos capaces de influir en el olor y el sabor del agua.

Puede utilizarse como etapa principal en algunos sistemas o combinarse con otros filtros. Su función concreta y su capacidad dependen del tipo de filtro, del caudal y de las condiciones del agua que atraviesa el equipo.

02

Sistemas de filtración y purificación del agua

Cuando el tratamiento necesario va más allá de la reducción del cloro, pueden utilizarse sistemas de filtración y purificación que combinan varias etapas y tecnologías.

Prefiltros de sedimentos, carbón activado, ultrafiltración u otros tratamientos pueden formar parte del sistema. En determinados casos también se emplean tecnologías más avanzadas, como la ósmosis inversa, cuando las características del agua y el objetivo del tratamiento lo justifican. El agua obtenida mediante este proceso se conoce como agua osmotizada.

No todos los equipos están diseñados para actuar sobre los mismos compuestos, por lo que conviene identificar primero qué se quiere mejorar antes de seleccionar una tecnología concreta.

Antes de elegir un equipo

Qué tener en cuenta antes de instalar un sistema de filtración

Si el objetivo es mejorar el sabor o el olor del agua, el primer paso no debería ser elegir directamente un filtro, sino identificar qué características del agua se quieren tratar. A partir de ahí puede valorarse qué solución resulta más adecuada.

La composición del agua de entrada, la presencia de cloro, sedimentos o una mineralización determinada pueden influir en la elección. También importa el volumen de agua que se consume y el tipo de uso que tendrá el sistema.

Una vivienda y una oficina con decenas de usuarios, por ejemplo, pueden buscar una mejora similar en el sabor del agua pero necesitar equipos con capacidades y caudales muy diferentes.

Finalmente, hay que considerar la instalación disponible, el mantenimiento de los filtros y la frecuencia de uso. El objetivo es que el sistema elegido responda al problema real del agua y pueda mantener su funcionamiento de forma adecuada en el tiempo.

Si la alternativa actual es recurrir habitualmente a botellas, también puede ser útil conocer qué debes mirar al elegir agua embotellada antes de comparar ambas opciones.

Agua de entrada Composición, cloro, sedimentos, mineralización y características organolépticas.
Objetivo del tratamiento Identificar qué característica del sabor u olor se quiere reducir o modificar.
Consumo previsto Número de usuarios, frecuencia de uso, capacidad y caudal necesario.
Instalación y mantenimiento Espacio disponible, filtros, revisiones y necesidades de mantenimiento del sistema.
Fuente de agua filtrada instalada en una oficina
Preguntas frecuentes

Preguntas frecuentes sobre el sabor del agua

Estas son algunas de las dudas más habituales sobre los factores que pueden modificar el sabor y el olor del agua y sobre las opciones disponibles para tratarla.

¿Es normal que no me guste el sabor del agua?

Sí. La percepción del sabor varía entre personas y determinados componentes del agua, como el cloro o las sales minerales, pueden resultar más perceptibles para unas personas que para otras.

¿Por qué el agua del grifo sabe a cloro?

El cloro se utiliza habitualmente durante el tratamiento y la distribución del agua potable. Dependiendo de su presencia, de la temperatura y de la sensibilidad de cada persona, puede percibirse un olor o sabor característico al beberla.

¿Por qué el agua sabe diferente según la ciudad?

El origen del suministro, la composición mineral, los tratamientos aplicados y las características de la red pueden variar entre zonas. Por eso el sabor del agua no tiene por qué ser idéntico en todas las localidades.

¿La cal puede influir en el sabor del agua?

La dureza del agua está relacionada principalmente con su contenido en calcio y magnesio. La cantidad de minerales disueltos forma parte de la composición del agua y puede contribuir a que su percepción al beberla sea diferente.

¿Un filtro puede mejorar el sabor del agua?

Puede hacerlo cuando actúa sobre los elementos que están provocando esa percepción. Por ejemplo, los sistemas con carbón activado pueden reducir el cloro y determinados compuestos relacionados con el olor y el sabor. El resultado depende del filtro y del agua de entrada.

¿Por qué el agua sabe diferente después de varias horas?

La temperatura, el contacto prolongado con una tubería o recipiente y el tiempo que el agua permanece sin circulación pueden modificar su percepción respecto al agua recién dispensada.

¿El agua filtrada tiene un sabor diferente?

Puede tenerlo. Si el sistema reduce cloro u otros compuestos que influyen en las características organolépticas, el olor y el sabor percibidos pueden cambiar. La diferencia dependerá del tratamiento aplicado y de la composición inicial del agua.

Mejora el agua en el punto de consumo

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